Elegir bien una almohada

La almohada es uno de los elementos esenciales para disfrutar de un sueño más placentero. Por esta razón, es conveniente tener en cuenta algunos detalles fundamentales antes de su compra. No en vano, elegir bien una almohada y acorde a nuestras necesidades será clave para descansar bien y poder rendir durante el día.

La forma de la almohada

Uno de los aspectos más importantes de una almohada es su forma. Por lo general suelen ser cuadradas, rectangulares, en forma de olas (ideales para los dolores cervicales), de travesaño, etc. Esta última es la clásica almohada tubular y muy larga que, según los principales fabricantes, no es la más recomendada para nuestro descanso, a excepción de las almohadas en forma de travesaño más plano.

Aunque la forma más habitual sea la cuadrada, las más recomendada es la rectangular. Una almohada que, entre otras cosas, ocupa menos espacio que las cuadradas y es más ancha. Dos detalles que propiciarán que la cabeza al descansar quede perfectamente encima de la almohada.

La composición de la almohada

Los materiales con los que se fabrican las almohadas también son muy diversos: látex, poliéster, plumas, lana, espelta, bambú, etc. En este caso, habrá que decantarse por aquel material que se adapte más a nuestros gustos y necesidades.

Las más habituales, y también las más económicas, suelen ser las almohadas de poliéster. Sin embargo, las de látex son más resistentes y suelen venir con propiedades antiácaros y antibacterias. Además, su durabilidad es mayor, ya que pueden resistir de media unos 10 años aproximadamente.

Las almohadas de espuma se recomiendan especialmente por su flexibilidad y su firmeza. Son perfectas para aquellas personas que sufren problemas de cervicales, ya que se adaptan muy bien a la anatomía del usuario. Por último, tal vez las menos recomendadas sean las almohadas de plumas, ya que son caras y no tienen tanta durabilidad como las anteriores.

Almohadas naturales

En los últimos años están siendo tendencia las almohadas fabricadas con materiales naturales. Entre ellos habría que destacar, por ejemplo, la soja, la lana, el bambú, la espelta, el sarraceno, etc. Son materiales muy apreciados pero que, por regla general, encarecen el precio final de la almohada.

No obstante, el incremento de precio conlleva también la presencia de una serie de características que son más que interesantes para un buen descanso. Sin ir más lejos, las almohadas de sarraceno, por ejemplo, están especialmente indicadas para aquellas personas que suelen sudar mucho mientras duermen.

Asimismo, las almohadas de mijo son ideales para aquellas personas con problemas cervicales, ya que se adaptan perfectamente a la forma del cuello y la nuca. Un material que, por cierto, es muy manejable y convierte a esta almohada en una de las más cómodas del mercado actual.

En definitiva, antes de comprar una almohada hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes. Un buen descanso no tiene precio y, en la mayoría de las ocasiones, el éxito o no del mismo dependerá de la calidad de nuestra almohada.